
Este año pretendo hacer las cosas bien y que no se queden en el tintero. Si trabajo duro lo conseguiré, y pienso renunciar a mi vida social y hastío y pro de ello. Así que, amigos, solo estoy para el mundo los fines de semana, vacaciones y conciertos, excepto para los viajes. En noviembre me voy con Clara, una buena amiga novia a su vez de mi mejor amigo -que suena a canción-, a Venecia. Lo vamos a pasar bien seguro, ella con su melena pelirroja ondulada surcando en gondola los canales de La Urbe, y yo deleitandome y llorando al ver la poesía que impregnan los canales y los edificios que los adornan.
