lunes, 21 de abril de 2008

Sant Jordi



Me anticipo un par de días, pero mis nervios son indomables, como una servidora. Este año cae en miércoles y parece que va a hacer buen tiempo. Al menos en Barcelona, centro de mi universo, todo indica que hará sol y a la vez fresquito, lo más glorioso de la primavera. Las Ramblas van a volver a llenarse de rosas, de stands de libros -a los que no puedes acceder a primera fila- y de senyeres. Es mi fiesta local, y creo universal, favorita, hermosa y fermosa, como decía aquel. Y como los tiempos han cambiado, ahora las rosas y libros se regalan indistintamente a hombre y mujer. Como mis padres quisieron, me nombraron Roser, madre de las rosas, símbolo de la belleza y la sensibilidad, la armonia y la delicadeza. Así soy yo, la madre de todas las rosas, quien se las tatúa y llora lágrimas de sangre.
Os deseo un feliz Día de Sant Jordi y espero recibir rosas de algún amor, y no hace falta que sea clandestino. Recibí una el sábado, pero la perdí...




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